domingo, 23 de agosto de 2009

Algunas monedas usadas en las Haciendas - Tlacos, fichas











Tlaco proviene del náhuatl y significa mitad, cosa partida o dividida. Durante el virreinato se le dio el nombre de tlaco a una moneda de cobre con valor de la mitad de una cuartilla, es decir, equivalía a 1/8 de Real, también se le conocía como ‘claco’ ya que los españoles no podían pronunciar el fonema ‘tl’. En el siglo XIX el tlaco y el pilón al ser de carácter privado, eran emitidas irregularmente por hacendados para pagar a sus peones y los obligaba a gastarlos en sus “tiendas de raya”. Los tlacos tenían diferentes formas y tamaño, eran de madera, vaqueta, hueso, bronce, cobre, latón, plomo, vidrio y algunos otros materiales.





Ostentaban en toscos caracteres las iniciales entrelazadas del nombre de la finca, el de su propietario o sólo el apellido de éste y en algunos casos la figura del hierro de marcar el ganado de la hacienda.  

El giro de la moneda de hacienda se iniciaba desde que en el escritorio “de raya” de la Administración, se le entregaba a los peones estas piezas de cambio como pago semanario del jornal de trabajo, el cual, generalmente era “por tarea” realizada, esto es, “a destajo”. Estas fichas sólo podían ser usadas en la tienda de la hacienda, comúnmente conocida como “tienda de raya”, así los trabajadores estaban atados completamente a los dueños de las haciendas.  

La Tienda de raya era un establecimiento de crédito para el abasto básico, ubicada junto a las fábricas o haciendas y donde los obreros o campesinos eran obligados a realizar sus compras. Se conocieron como tiendas de raya pues la gran mayoría de los trabajadores era analfabeta y en el libro de registro de pago de nómina ponían una raya en lugar de su firma. Las tiendas de raya en México tuvieron auge a finales del siglo XIX y principios de XX durante el gobierno de Porfirio Díaz, quien dio amplias concesiones a empresarios y hacendados, nacionales y extranjeros, para explotar los recursos naturales, incluida la vida de los obreros y campesinos mexicanos.  

Las tiendas de raya eran propiedad de los patrones y ahí expendían comestibles, licores y ropas de baja calidad. El pago a los trabajadores se hacía mediante vales que sólo se podían canjear en la tienda de raya del patrón, quien recuperaba todo el dinero erogado en pagar los sueldos ya que por lo general revendía los productos a un precio más alto. Cuando al trabajador, que recibía salarios muy bajos por exhaustivas jornadas, no le alcanzaba para pagar los productos que permitieran su subsistencia y la de su familia, se veía obligado a comprar a crédito con un alto interés y así adquiría una deuda que, si en vida no la pagaba, era heredada a su descendencia o a otros familiares.  

El trabajador no podía cambiarse de hacienda o fábrica sin antes saldar la deuda y si llegaba a escapar era perseguido por la policía para llevarlo de regreso.


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